Dani juega al escondite…
Sirena
Paréntesis
Redactaba un currículum vitae, otro más.
Experiencia de pintor, negro trabajo de fabricar colores. Indefinición de parado.
Y, al escribir entre paréntesis la provincia donde resido, un dolor en la conciencia me alertaba del grave error, no gramatical, sino vital.
Amplío el paréntesis, (vitae [...] el final de mis expectativas vitales).
Sublimación
―¿Y cuándo será el incendio?
—Ahora mismo, no podemos esperar más. Quítame toda la ropa. Pronto.
―¿Seremos libres entonces?
―Ven, bésame, qué comience la reacción…
Para cuando se habían extinguido las llamas verdes de aquella joven pareja, en el parque, a la vista de todos, sólo quedaban dos ascuas aún encendidas y palpitantes entre su ropa tirada.
Caja de resonancia
Guardamos una resonancia íntima en un hueco entre el sollozo y el jadeo
Una caja de música, fragmentos perdidos en la suma de los dos. Ni completos solos, ni complementariedad juntos.
Damos cuerda, aun otra noche, a la caja de música. Su melodía, huesos de grillo rascando élitros de piel nuestra, nos dice muy profundo, sofocado bajo el pulso:
El petróleo que lubrica vuestras entrañas es breve. Ensuciaros, sino queréis marchitaros.
Defensores
Para los jóvenes padres todo era novedad e ilusión, descansan satisfechos después de los agotadores trámites de la adopción. Mientras, sobre el tejado cubierto de escarcha, los niños giran una veleta metálica en forma de gato negro. Se sienten responsables de sus nuevos padres, echan a suertes cuál de ellos dos luchará esta noche, quién velará el sueño de la familia.
Debajo, en su habitación, otro monstruo horrible hace temblar la puerta del armario, ya viene. Muy despacio la veleta señala al defensor, los monstruos siempre vienen hambrientos y rabiosos. Los niños tiemblan con la idea de volver a quedarse huérfanos, aún recuerdan que ocurrió la última vez que hicieron caso a los padres, cuando ignoraron al monstruo horrible y caníbal.










