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Edipo Carpintero

21 febrero 2011

Papá se lo decía, desde muy pequeño se obsesionaba con los cuentos. Pinocho no fue una excepción. Pero de algún modo la carcoma excavando en su cerebro, las alas ensordecedoras del grillo en su oído, no le dejaron pasar de los primeros capítulos del cuento. No puede salir de su cuerpo de madera. Para no delatarse con sus mentiras ya se había rebanado la nariz, salpicado de serrín rojo. Quiere independizar su carne del vínculo paterno del árbol, de Geppetto, con un hacha bien afilada. En el piso de abajo el humilde carpintero del barrio faena con ruido de sierra y olor a resina, ignorante del filo parricida.

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7 comentarios leave one →
  1. Explorando Lilliput permalink
    21 febrero 2011 19:49

    Me parece excelente la mezca entre mitología y cuento. El microrrelato a menudo utiliza la intertextualidad y las referencias a fuentes literarias conocidas. El problema de esto es que a veces se repiten las versiones sobre un tema. Sin embargo tú con esa visiñon tuya de las cosas, has unido dos referencias de una forma muy acertada. Geppeto no deja de ser un padre, el padre amado y odiado.

    Saludos

  2. 22 febrero 2011 18:42

    Este micro posee la virtud de ir abismándonos poco a poco. Al leer uno parece ir en una barca que inexorablemente se tumba sobre el vacío de la cascada. Impresionante.
    Un fuerte abrazo,
    PABLO GONZ

  3. 28 febrero 2011 9:39

    Uf, una personalización más real que la del propio cuento. Pinocho no volverá a ser el mismo para mí. Abrazos (admirados)

  4. 28 febrero 2011 9:45

    Espléndido micro. Podríamos estar hablando mucho y aun nos quedaría mucho por hablar sobre cuanto trata. La imagen de Pinocho cortandose la nariz y llenando de serrín rojo el suelo no puede ser mejor.
    Salut

  5. 16 marzo 2011 18:16

    ¡Muchas gracias! Después de Geppetto ajustará cuentas con el hada madrina.

    Saludos.

  6. 16 marzo 2011 18:16

    Sí, Pinocho ha perdido la inocencia, y la cabeza.

    Abrazos.

  7. 16 marzo 2011 18:18

    El vacío en la cabeza de un niño de madera, y resentido.

    Gracias.

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